viernes, 25 de diciembre de 2015

76. A Pilar Sinués le resulta antipática


Grabado de Pilar Sinués incluido en su obra Morir sola, 1890
María del Pilar Sinués de Marco (Zaragoza, 1835-Madrid, 1893) es una de las escritoras más conocidas de la época isabelina, no tanto por sus novelas (Rosa, escrita con tan sólo 16 años, Mis vigilias...) o sus cuentos morales (La ley de Dios, La ley de la lámpara...), como por su actividad periodística que llega a su apogeo con la fundación de El Ángel del hogar, revista que dirigirá desde 1864 a 1869.

Aunque algunos investigadores han encontrado ciertas similitudes entre Pilar Sinués y Rosario de Acuña, hasta el punto de integrarlas en un mismo grupo o «generación» junto a Ángela Grassi, Faustina Sáez o Concepción Gimeno (véase Antología de la prensa periódica isabelina escrita por mujeres (1843-1894) de Íñigo Sánchez Lama), creo que tales semejanzas quedan muy desdibujadas a partir de la segunda mitad de los ochenta, cuando doña Rosario decide renunciar a las mieles literarias para convertirse en una activa propagandista del librepensamiento. A partir de ese momento, las diferencias entre ambas se hacen bien evidentes. Sirva como prueba la opinión que a Pilar Sinúes le merece la trayectoria de su colega momentos después del estreno de El padre Juan (⇑):

La señora doña Rosario de Acuña, que ha dado gallardas muestras de su talento en su magnífico drama Rienzi el tribuno, en sus artículos En el campo y en otros varios trabajos, demuestra hace años un extravío mental originado sin duda por las ideas libre pensadoras que en hora fatal para ella han penetrado en su cerebro: es asidua colaboradora del periódico Las Dominicales del Libre Pensamiento, cuyas páginas apenas lee nadie: es el peor camino que esta señora, de indiscutible talento, pudiera elegir para andar decorosamente en el mundo literario, penosísimo siempre para la mujer: ésta puede ser libre-pensadora, porque nadie ha puesto límites al pensamiento, pero no puede ser libre-escritora ni aun libre-habladora, a no ser que quiera exponerse a las censuras de toda una sociedad, que estará constituida falsa e hipócritamente, pero que exige en absoluto a la mujer la apariencia siquiera de su primera y más encantadora virtud: la modestia.

Es siempre antipática la mujer irreligiosa, la que descuida sus virtudes de cristiana, pero la que hace alarde de despreciarlas sale de su esfera y queda aislada en medio de la sociedad que la rodea y que le vuelve la espalda con horror.

¡Que lástima que una inteligencia tan hermosa se haya extraviado así!, ¡qué bellas y buenas obras podía haber producido!, ¡cuánto bien para su sexo deja de hacer!

Confiamos en que un día se apartará de vanas utopías que sólo dejan vacío y desolación en el alma; todo un Voltaire ¿no dijo antes de morir que "si no hubiera Dios debería inventarse"?

Las Dominicales del Libre Pensamiento, Madrid, 20-6-1891
(Copiado de un periódico de La Habana donde fue publicado el 28 de abril)


Nota. Este comentario fue publicado originariamente en blog.educastur.es/rosariodeacunayvillanueva el 10-9-2010.




También te pueden interesar


Algunas de las cartas del archivo de Rosario de Acuña195. El archivo desempolvado
Integran el archivo 298 documentos de diverso tipo, entre los que se incluye un cartón de 22 centímetros en el que figura escrito el siguiente texto: «Ruego sean leídos por pesona que me sea afecta por si en ellos hallara...



Puerta de acceso al cementerio civil de Gijón (archivo del autor)140. Más cerca de la Luz
Lo tenía bien pensado. La muerte de su amigo el científico Augusto González Linares, ocurrida unos tres años antes, y la de su madre poco después, estaban muy presentes en sus recuerdos. Conocía de primera mano las presiones...



Fotrografía de Patricio Adúriz publicada en La Nueva España, 8-7-2014119. Patricio Adúriz y el primer rescate
Tan sólo habían pasado cuatro décadas y apenas quedaba resquicio de su testimonio. Por suerte, aún quedaba algún testigo. Tras este primer rescate realizado por Patricio Adúriz Pérez a finales de los años sesenta del pasado siglo, la figura de Rosario de Acuña empezó a sacudirse la borrina...




Grabado con símbolos masónicos incluido en la cabecera de la revista El Simbolismo, 20-8-188855. ¿Cuánto de masona?
En torno a la participación de Rosario de Acuña en la masonería: ni existe constancia de que fuera muy activa —más allá de un corto periodo de su vida—, ni su pluma fue pródiga en escritos relacionados con la orden...



Fragmento de la primera página de El Socialista, 8-5-192311. El último adiós de El Socialista
AAunque no desaprovechó ninguna ocasión para rechazar su pertenencia a cualquiera de los «ismos» que componían el grupo de los «verdaderos liberales», bien puede decirse que –al menos en los últimos años de su vida– mantuvo relaciones cordiales...