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lunes, 28 de diciembre de 2015

94. Carta al director de El Ideal



En la España del Periodo Interrepublicano (⇑), las nuevas generaciones se forjan al calor del catolicismo dominante.  Desde que en 1851 se firmara el Concordato, se asume como principio intocable que la religión católica, apostólica y romana sea la «única de la Nación española»; también  que las autoridades eclesiásticas poseen el control de la ortodoxia ideológica, teniendo los obispos y demás prelados libertad tanto «para velar sobre la pureza de la doctrina de la fe, y de las costumbres, y sobre la educación religiosa de la juventud» («aun en las escuelas públicas»).

En  consecuencia, en esa España del Concordato, no cabe otra cosa que afirmar que la juventud  se ha moldeado en los valores del catolicismo imperante. De ahí que algunos, cuando analizan los males de la patria, no puedan menos que reclamar un profundo cambio en la educación de las nuevas generaciones. Eso lo hace en diversas ocasiones Rosario de Acuña, aunque quizás nunca de forma tan descanada como en La jarca de la Universidad (⇑), artículo del que recogemos el siguiente texto:

Nuestra juventud masculina no tiene nada de macho; como la mayoría son engendros de un par de sayas la de la mujer y la del cura o el fraile y de unos solos calzones los del marido o querido resultan con dos partes de hembra: o por lo menos hermafroditas por eso casi todos hacen a pluma y a pelo.

Está claro que para doña Rosario no es aquella juventud la que regenerá la patria: unos jóvenes universitarios, supuestamente lo más selecto de la educación del Concordato,  acosan a seis compañeras, hasta el punto de que una de ellas, extranjera y, por tanto, ajena a los piropos, «chicoleos del país», y groserías de todo tipo  deja de acudir a clase. 

¿No será posible, proletario español, que regeneres la casta? Se hace necesario volver al buen camino, de grado o por fuerza, hay que producir hombres machos; fuertes; valerosos; testificadores de la verdad dura y desnuda; serenos, conscientes de su masculinidad; con todos los atributos de la soberanía viril y, por lo tanto, llenos de dulzura, de bondad, de amor, que son la esenciabilidad de la fortaleza.

Afortunadamente no todo está perdido, pues hay otra juventud que, contra corriente, se atreve a pensar por su cuenta. Y a esos otros jóvenes, «que no forman ni en la piara ni en el millón», no les falta el aplauso y el apoyo de Rosario de Acuña. He aquí un ejemplo:

Cabecera de El Ideal, Tortosa, 21-12-1916


Muy Sr. mío y de mi estimación:

Recibí tres números de EL IDEAL, que supongo me lo envía para que me congratule de que hay juventud en España que no tiene miedo y es racional. Les doy mi enhorabuena, pero preveo para ustedes largos años de prisión o de emigración; falta mucho tiempo para que vaya haciéndose, en nuestra patria, pueblo consciente, capaz de seguir a guías de voluntad leal y capacidad directora. Mientras exista entre socialistas, anarquistas, republicanos, librepensadores, progresistas, liberales (sabios o ingenuos), la guerra de odios menudos y personalismos imbéciles, atizados por media docena de egoístas, no es posible educar a las masas en una orientación de justicia y libertad, y mientras esto no suceda, el pueblo, como piara de cerdos mal llevados, hozará en todas partes, destrozando labores fértiles, ensuciándose cada vez más, y sirviendo cada vez mejor al millón de vivos que están subidos sobre sus costillas.

¡Pobre pueblo! ¡Pobres de todos nosotros!, los ilusionados por los más nobles y, en España, las más infecundas ilusiones de la vida... De todas formas el esfuerzo de los que no forman ni en la piara ni en el millón es digno de loa. Mi vejez me impide otra cosa que aplaudir a los que caminan por la buena senda y les aplaudo de todo corazón. Sigan... sigan...

Queda de usted amiga

Rosario de Acuña
Gijón, 15 de diciembre de 1916


La carta, publicada en la primera de las ocho páginas del número correspondiente al 23 de diciembre de 1916, iba seguida de una respuesta de la redacción de  El Ideal  (órgano de las Juventudes Republicanas Revolucionarias de los distritos de Tortosa y Roquetas) que, entre otras cosas decía lo que sigue:

Nos congratulamos infinito, insigne maestra, que nuestras páginas rebeldes y viriles, lleven estampado vuestro nombre, ya que muchos con sus sostenidos personalismos han prostituido las ideas y abandonado a quien les dio días de gloria y esplendor.

Nosotros seremos las muletas en que se apoye su cuerpo, si es que por ser vieja ha perdido las fuerzas y le rehuyen su apoyo los más. Mandad


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Este comentario fue publicado originariamente en blog.educastur.es/rosariodeacunayvillanueva el 31-1-2015


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