viernes, 24 de julio de 2009

4. Defendiendo la propiedad intelectual


En 1876  Rosario de Acuña y Villanueva presentaba su candidatura para ingresar en el Parnaso nacional con el estreno de Rienzi el tribuno (⇑).Tras el clamoroso éxito cosechado entonces, muchos quisieron ver en ella la continuadora de la Avellaneda. Quince años después todo ha cambiado:  la prometedora escritora aplaudida y jaleada por la clase literaria española se ha convertido en una conocida activista del librepensamiento que utiliza la pluma como hábil instrumento de propagación de sus ideales. Sus obras, que tiempo atrás contaban con  la simpatía y el apoyo de la mayoría,  provocan ahora el recelo de la gente bienpensante y el aplauso incondicional de los heterodoxos. Así las cosas, en 1891 la escritora quiere poner en escena El padre Juan (⇑) y no lo tiene fácil, pues muchos empresarios se niegan a acoger el drama  en sus escenarios, temerosos de no poder recuperar el dinero invertido en aquella obra de acogida incierta.  La autora no se arredra, ella se hará cargo de todo. Alquila el teatro de la Alhambra, costea la producción, reúne un grupo de actores modestos, dirige los ensayos... A la primera representación no le siguieron otras pues el gobernador decreta la prohibición.

Ni corta ni perezosa, no duda en  salir a la palestra pública para defender lo que es suyo. Nada más conocer la orden gubernativa se dedica a recorrer las redacciones de los diarios más afines, como el republicano La Justicia,  para denunciar la arbitrariedad de la medida.
 
Suelto relativo a la prohibición gubernativa publicado en el diario republicano La Justicia

Una vez que la prohibición fue firme y no hubo manera de continuar con las representaciones, no le quedó otra opción que apelar al público, «al público imparcial», en defensa de su «lesionada propiedad intelectual»  He aquí el comunicado aparecido en El País el 11 de abril de aquel año:

Señor director de El País

Apreciable señor: estimaría de su bondad mandase insertar el siguiente comunicado:


Al público

Habiendo tenido en mis intereses pérdidas enormes por la disposición gubernativa que prohibió las representaciones de mi drama El Padre Juan, cuando tenía vendidas las localidades para la segunda función y, por  lo tanto, compensados en parte los gastos hechos para ponerlo en escena con el aparato requerido, he dispuesto, en beneficio mío, una función en el teatro de la Alambra, para el 12 del corriente abril, poniendo en escena mi drama Rienzi el Tribuno.

Creyendo usar de un derecho legítimo me dirijo al público imparcial, invocando a favor de mi lesionada propiedad intelectual su valiosa protección, e invitándole a que asista a mi beneficio, testificando con su presencia que aun laten almas capaces de protestar contra ciertas vejaciones.

Reconocida a la merced, queda de usted señor director S.S.Q.B.S.M.

Rosario de Acuña



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