viernes, 13 de noviembre de 2009

29. Manuscritos a precio de oro


Cierto día, de esto hace ya varios años, cuando paseaba por la Red en busca de alguna pista que iluminara mi investigación, me encontré de pronto con la noticia de que se subastaban unos manuscritos inéditos de Rosario de Acuña. Lo podéis imaginar... Inmediatamente me puse manos a la obra. Tras enterarme de los requisitos y de las normas de participación, pujé con tiento y esperé. Unos días después me enteré de la buena nueva: era yo el afortunado. Los responsables de la página me facilitaron el correo electrónico de quien tenía en su poder los ansiados manuscritos: Oiga verá usted, que he participado en la subasta, que me la han adjudicado, que me han dado su dirección para realizar la transacción...

Sospechaba que lo que me iba a encontrar no sería nada extraordinario pues el lote había salido sin precio, pero, fuera lo que fuera, quizás un soneto o, tal vez, una firma, tendría para mí un gran valor. En esas estaba cuando me llegó el jarro de agua fría en forma de respuesta: Que había sido un error, que no me lo podía enviar por ese precio, que el precio de salida era de... 100.000 euros (¡¡¡ CIEN MIL EUROS!!!).

Me decían que por ese dinero podía hacerme con un diario que había pertenecido a una mujer llamada María Pedraza en el cual figuraban trece textos escritos por diferentes personas , entre los que se encontraban los dos firmados por doña Rosario: una oda dedicada al actor Rafael Calvo ( representó el papel de Rienzi en el estreno de la obra) y «una carta de desamor» titulada Adónde me arrastras. Y todo ello por CIEN MIL euros.

Como es de suponer, el asunto no prosperó y me tuve que conformar con seguir los pasos de estos manuscritos que por un error fueron durante un instante míos. Su precio fue bajando a medida que pasaba el tiempo y no aparecía comprador dispuesto a pagar lo que por ellos pedían. Los vi a sesenta mil, a veinte mil y, ya en el verano de 2007, a seis mil euros. Todavía no hace mucho que los volví a ver a ese precio.

Fragmento de uno de los sonetos que Rosario de Acuña regaló al doctor Albtios

No fueron los únicos manuscritos que encontré. En el verano de 2005 di con un anuncio de venta de «Cinco sonetos, autógrafos e inéditos, de la insigne poetisa y feminista Rosario de Acuña». Para mayor información se precisaba que llevan los siguientes títulos: «Al doctor Albitos», «Sombra», «Miedo», «Luz» y «A la ciencia»; y que estaban dedicados al doctor Santiago Albitos, el oftalmólogo que en 1885 devolvió la luz a sus lacerados ojos. Su precio: cinco mil euros.

¡Quién se lo hubiera dicho a doña Rosario de Acuña y Villanueva! Sus odas a 50.000 euros cada una y los sonetos a 1.000. ¡Quién se la habría de decir! Ella que tantos sonetos escribió; ella que tantas penurias hubo de soportar en los últimos años de su vida, tantas que cuando en 1920 recibió el Premio Ayuso, dotado con mil pesetas (poco menos del importe de su pensión anual de viudedad) vio el cielo abierto, pues con aquel dinero pudo rescatar algunas alhajas empeñadas, pagar los reditos de la hipoteca de la casa en la que vivía y saldar algunas deudas que había contraido por la compra de algunos comestibles, tal y como le cuenta en una agradecida carta (⇑) que por entonces le envía a José Nakens.

En fin, estimado lector, no sé si con el tiempo llegaremos a disfrutar con la lectura de esos manuscritos que la ley del mercado ha convertido en innacesibles, al menos para la mayoría. De todas formas no está de más que, visto el precio que ha llegado a alcanzar el verso de tan insigne poeta, mostremos nuestra satisfacción por el tesoro nada desdeñable que se cobija en Rosario de Acuña. Vida y Obra (⇑), donde, gracias al esfuerzo colectivo de quienes hemos ido reuniendo una parte importante de los escritos de nuestra protagonista, las personas interesadas pueden consultarlas libremente.


Nota. Este comentario fue publicado originariamente en blog.educastur.es/rosariodeacunayvillanueva el 13-11-2009




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