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12 mayo

264. Unidas en el homenaje


Antonia Soguero, concejala de Igualdad de Pinto, y Ana González, alcaldesa de Gijón, en el homenaje a Rosario de Acuña que tuvo por escenario la que fuera su casa gijonesa [@AytoPinto]
En Madrid nació y en Madrid vivió los primeros veinticinco años de su vida. Luego fue vecina de Zaragoza, de Pinto, de Cueto y Bezana (cántabras las dos), y en Gijón vivió los últimos años de su vida, y en Gijón murió. Pasó temporadas en el terruño jiennense, con su familia paterna, en Andújar y en Baeza, disfrutando de la campiña y de la serranía. Cabalgó durante años, en expediciones que se prolongaban varios meses, por las tierras de su querida España, por el norte y por el sur, por el este y por el oeste. Llegada la hora de su muerte, se acordaron de ella en localidades grandes y pequeñas, y pusieron su nombre a paseos, calles y escuelas...

A medida que se iba aproximando el centenario de su muerte, tanto en Pinto como en Gijón hubo quien empezó a hablar del asunto, de la oportunidad de organizar algún acto que la recordara cien años después de su fallecimiento. De las intenciones se pasaron a los hechos, y antes de que se iniciara 2023 ya conocíamos el programa de actos que tanto en Gijón como en Pinto se había preparado (⇑) para recordar a quien fue una de sus vecinas más ilustres y ejemplares.

Entra las actividades programadas por el Seminario de Historia Local de Pinto se encuentra una visita a Gijón del viernes 5 de mayo (día del centenario de la muerte de Rosario de Acuña) al domingo día 7. Se tiene previsto realizar una caminata hasta el lugar donde se halla la que fuera su casa en El Cervigón y acercarse hasta el cementerio civil, donde se encuentra su tumba. La noticia del viaje llegó al Ayuntamiento de Gijón y, como no podía ser de otra manera, se coordinaron los actos programados para esos días.

A las seis de la tarde del día 5 y en el Museo del Pueblo de Asturias, la delegación pinteña, presidida por la concejala de Mujer, Antonia Soguero, y el presidente del Seminario de Historia Local (SHLP), Luis Roldán, fue recibida en el Museo del Pueblo de Asturias de Gijón por la alcaldesa de la ciudad, Ana González, la concejala de Memoria Histórica, Salomé Díaz, y el concejal de Cultura, Manuel Ángel Vallina. Allí pude saludar a algunos integrantes del SHLP, a Luis Roldán (presidente), a Mario Coronas (vicepresidente), a Antonio García, comisario de la exposición Rosario de Acuña y Villanueva (1850-1923): Vigencia de una pensadora,  de la cual ya he dado cuenta en un comentario anterior (⇑); también a Eulalia Ramírez, promotora y organizadora de varias rutas por Madrid bajo el nombre «Las Invisibilizadas», que actualmente está preparando una que tiene a Rosario de Acuña por protagonista; o a Asunción Bernárdez, profesora  de la Universidad Complutense,  directora del Instituto de Investigaciones Feministas de la citada universidad y autora de Rosario de Acuña: Ráfagas de huracán, obra de teatro estrenada en el Centro Dramático Nacional en octubre de 2018 (⇑).

La expedición de Pinto es recibida en el Pueblo de Asturias por la alcaldesa de7 Gijón   [@AytoPinto]

Desde el Museo del Pueblo de Asturias nos trasladamos al Teatro Jovellanos para asistir al estreno  de Rosario. Reflejo de Acuña, el espectáculo que uno de los grupos de la Escuela Superior de Artes Escénicas de Asturias (ESAD) llevaba meses preparando, bajo la dirección del profesor Francisco Pardo. Creo que la expectación se me notaba en la cara:  nada de lo que pasara en el escenario me resultaba ajeno. Semanas atrás había conversado largo y tendido con su director; luego estuve en la ESAD para hablar con el alumnado de la asignatura Taller de Nuevas Dramaturgias, las actrices y los actores que ahora iban a salir al escenario y que entonces, por las preguntas que me hicieron, me habían demostrado que se habían metido de lleno en el personaje; también había leído el guion, el texto final del espectáculo con sus trece escenas...  Todo iba a salir bien...

Bien, no, ¡fenomenal! Al final, a mí se me nublaron los ojos y el público aplaudió con ganas. A la salida: coincidencia en los parabienes. Hubo incluso quien hablaba de la conveniencia de que aquella no fuera la única representación, de que hubiera más en otros lugares de Asturias. Posteriormente y ya con más calma, escribí acerca del espectáculo que había visto, y disfrutado: «un montaje sugerente y emotivo, de gran plasticidad y dinamismo, que nos va mostrando los hitos más importantes de su biografía, recuperando su pensamiento librepensador y la vigencia de su lucha» (La Nueva España, 8 de mayo de 2023).

Cartel anunciador del estreno de Rosario. Reflejo de Acuña

Sábado 6 de mayo. Como cada año por estas fechas, diversas asociaciones gijonesas mantienen vivo el recuerdo de la liberación del campo de exterminio de Mauthausen (5 de mayo de 1945) y de la muerte de Rosario de Acuña (5 de mayo de 1923). Con este motivo se desplazan por el sendero de El Cervigón hasta el Monumento a los asturianos deportados a los campos nazis, descendiendo posteriormente hasta la Casa de Rosario de Acuña. En esta ocasión,  la delegación de Pinto se unió en el homenaje al Ateneo Obrero de Gijón, la Sociedad Cultural Gijonesa, la Tertulia Feminista Les Comadres, la Logia Rosario de Acuña y la Federación Asturiana Memoria y República (FAMYR). Tras una agradable caminata por el sendero litoral (incluido el tramo que lleva el nombre de nuestra protagonista (⇑), como bien señalan las placas que, por fin, treinta y tres años después de que fuera aprobado por el pleno municipal, así lo indican a quienes por él transitan) llegamos hasta la escultura-monumento erigida en recuerdo de las víctimas de la barbarie nazi.

Placa informativa del Paseo Rosario de Acuña
Tras escuchar con atención las palabras allí pronunciadas en recuerdo de los asturianos que fueron exterminados por los nazis, se procedió a colocar una corona a los pies del monolito Nunca más, también conocido como Monumento a las víctimas del Holocausto. Mientras caminamos en dirección a la Casa de Rosario de Acuña, todavía se escuchaban los ecos de aquellas palabras escritas en el granito: «Varios cientos de asturianos fallecieron en los campos de exterminio nazis. Otros muchos, tras enormes padecimientos, lograron sobrevivir al horror. Fue en la quinta década del siglo XX que este año acaba, exaltando los valores y los derechos que regirán siempre a las sociedades dignas. La libertad, la tolerancia, la solidaridad, el respeto a la vida humana. Erigimos este monumento. Gijón 2000» 

Llegados a las puertas de la remozada casa, tuvo lugar el homenaje a Rosario de Acuña con la intervención de las distintas entidades convocantes (también la de Antonio García Menéndez, representante del Seminario de Historia Local de Pinto, quien se refirió al pasado pinteño de doña Rosario y abogó por la cooperación entre las dos localidades para preparar conjuntamente la celebración del 175 aniversario del nacimiento de la ilustre librepensadora en el año 2025). Acto seguido, la alcaldesa de Gijón y la concejala de Igualdad del Ayuntamiento de Pinto colocaron un ramo de flores ante el retrato de Rosario de Acuña instalado en la fachada de su casa, anunciando la exposición que se muestra en su interior, y que fue visitada posteriormente, con la recomendación previa, eso sí, de tener activado en el móvil un lector de códigos QR, lo cual nos va a permitir leer los que se encuentran en los paneles y, de esa manera,  poder escuchar las palabras de doña Rosario en las voces de las alumnas de la ESAD.

Panel de la exposición situado en el vestíbulo de la Casa de Rosario de Acuña

Por la tarde le toca el turno a la Ruta Cultural Rosario de Acuña (⇑), elaborada por Carmen Suárez, y que nos invita a recorrer aquellos lugares de la ciudad que estuvieron, de una u otra forma, vinculados a esta ilustre vecina afincada en El Cervigón. Aunque la expedición realizó alguna que otra modificación, la ruta se inicia en La Escalerona, desde donde podemos observar la Casa de Rosario de Acuña, para continuar después por la Ciudadela de Celestino Solar, los teatros Jovellanos, Robledo y Dindurra, la calle Covadonga (donde tuvo su sede el diario El Noroeste y la Escuela Neutra), el teatro de los Campos Elíseos, para finalizar en El Muro, en las proximidades del lugar en el que tiempo atrás  se alzaron las Casas de Veronda (Beronda), sede del Ateneo Obrero en los años veinte y treinta del pasado siglo. La ruta incluye dos finales opcionales: la que fuera su casa y su tumba. Como en la primera ya estuvimos, nos queda pendiente la visita al cementerio civil. Quedamos para  la mañana siguiente, la del domingo 7 de mayo. 

Cuando el autobús que trasladaba a la delegación pinteña llegó a las puertas del cementerio, allí se encontraban ya quienes habían sido sus habituales acompañantes durante la visita, en todos y cada uno de los actos programados. No faltó el Ateneo Obrero (representado, como sucedió en este caso, por su presidente Luis Pascual, por la vicepresidenta  Emilia Vázquez o por los dos); tampoco la historiadora Carmen Suárez, ni la concejala Salomé Díaz; ni la directora de Igualdad, Goretti Avello; ni la jefa de servicio de Igualdad, Adelina Lena.

 Ofrenda floral ante la tumba de Rosario de Acuña [SHLP - La Nueva España]

Una vez en el interior del recinto, la expedición se acercó hasta la austera tumba de Rosario de Acuña, en cuya lápida tan sólo figura un ladrillo con sus iniciales, como ella había dejado escrito en su testamento (⇑). Tras la visita, el blanco y desnudo mármol quedará temporalmente ataviado con el ramo de flores que allí depositaron el presidente y vicepresidente del Seminario de Historia Local en nombre del pueblo de Pinto. A continuación, Antonio García Menéndez nos guió por los pasillos del cementerio civil, donde pudimos ver las tumbas de algunos conocidos masones gijoneses como la de Eleuterio Alonso Álvarez, uno de los promotores de la Escuela Neutra; también la del socialista Eduardo Varela, a quien Rosario de Acuña homenajeó confeccionando con sus propias manos una corona de flores, tal y como ella dejó escrita en una carta remitida en 1915 al presidente de la Agrupación Socialista Gijonesa (⇑).

El recorrido por el cementerio civil y la ofrenda floral sobre la tumba de Rosario de Acuña Villanueva pusieron término a la visita que una expedición de la localidad pinteña realizó a Gijón para recordar a quien fue una de sus ilustres vecinas con ocasión de cumplirse el centenario de su muerte. Las ciudades de Pinto y Gijón se unieron en el homenaje que en el mes de mayo de 2023, cien años después de su muerte, rindieron a esta mujer ejemplar que en Pinto renació y en Gijón pasó los últimos años de su vida.

 




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21 julio

240. Un alto en el camino

Como bien saben quienes suelen disfrutar de la montaña, no se trata de caminar por caminar, de ascender y ascender. De vez en cuando conviene hacer una parada. Resulta conveniente no solo para recuperar el aliento, aliviar el reseco gaznate o calmar el apetito con unos frutos secos o con el tan socorrido plátano, sino también –y no menos importante– para disfrutar con mayor sosiego del reconfortante panorama que se despliega ante nosotros; para escuchar, ver y sentir; para mudar la mirada, que con cierta testarudez vuelve a fijarse en el repecho que tenemos por delante, cuando no en la cima a la cual queremos llegar y que tras cada recodo reaparece ante nuestros ojos. Es entonces cuando, si el escenario lo permite, podemos echar la vista atrás; es entonces cuando nos percatamos de lo que ya llevamos recorrido. 

Tras doscientos treinta y nueve comentarios, bien podemos hacer lo propio: una parada, un alto en el camino para recordar de dónde venimos y para poder visualizar sobre el terreno la huella de nuestra ya larga andadura. El once de julio de 2009 echaba a andar este blog con un escrito de agradecimiento a la investigadora María del Carmen Simón Palmer (⇑), cuyos trabajos posibilitaron que la comunidad académica empezara a interesarse por la figura de nuestra protagonista, desconocida para la mayoría. Desde entonces no han faltado los comentarios, entreverados con análisis propios y ajenos, acerca de su vida y obra, en los que se ha dado cuenta de los avances que se han venido produciendo en el proceso de recuperación del testimonio vital que nos ha legado doña Rosario de Acuña y Villanueva. 

Sendero en las montañas de Covadonga (archivo del autor)

Nos hemos alegrado de que su pasión por la razón y por la libertad cobrara vida en el Centro Dramático Nacional, donde en el otoño de 2018 se estrenó la obra Rosario de Acuña: Ráfagas de huracán, escrita por Asunción Bernárdez. Asimismo, de su incorporación a espacios digitales muy visitados, no solo a la ya casi ineludible Wikipedia (⇑), sino también a otros más especializados como la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (donde cuenta con un portal desde febrero de 2013 ⇑), la Biblioteca Nacional (⇑), cuyos responsables la incluyeron en el programa Escritores en la BNE, o el sitio que acoge el Proyecto Ensayo Hispánico (⇑), ambiciosa y estimulante iniciativa puesta en marcha en 1997 por José Luis Gómez Martínez, profesor emérito de Ensayo Hispánico en el Departamento de Lenguas Románicas en la Universidad de Georgia, con el objetivo de difundir la cultura hispánica. 

Aunque en este campo aún quedan asuntos por resolver (⇑), lo cierto es que su nombre ha vuelto a tener presencia en el espacio público, en las calles y en los edificios. Hace un par de años su nombre volvió a figurar en el callejero de Tarrasa, poniendo fin a una situación paradójica (⇑). Unos meses antes, fue un edificio madrileño el que recuperó su antigua denominación. Al centro sociocultural sito en la calle María del Carmen número 65, inaugurado el 11 de febrero de 1933 como Grupo Escolar Rosario de Acuña, le fue entonces oficialmente restituido su anterior nombre (⇑). Mayor significación, si cabe, tiene lo sucedido en Pinto, donde otro centro municipal, en este caso de nueva creación, fue inaugurado con el nombre de nuestra protagonista, al ser el suyo el más votado en la consulta popular que se convocó a tal efecto (⇑).

Parece evidente que esta mayor visibilidad lograda en los últimos años no hubiera sido posible sin un mayor conocimiento de su vida y de su obra. A la recuperación de sus dos obras dramáticas más representativas efectuada a finales de los ochenta por Simón Palmer, siguió la publicación de varios estudios biográficos y la edición de las Obras reunidas (2007-2009). A medida que se iba abriendo el camino, a medida que se iba dibujando el sendero en la ladera, mayor era el número de quienes se adentraban por él, mayor el número de quienes se enrolaban en  esta tarea colectiva (⇑). No hay más que acudir a la relación bibliográfica (⇑) que aparece en la página Rosario para comprobarlo: artículos en la prensa diaria y en revistas académicas, especialistas de universidades españolas y extranjeras, nuevos estudios biográficos,  inclusión de obras suyas en diversas antologías, reedición de algunas otras que se habían dado por desaparecidas (⇑)... Con todo y de cara a lo que aún queda por recorrer, quizás lo más gratificante sea el hecho que Rosario de Acuña se haya convertido en materia de estudio para quienes finalizan sus estudios universitarios y que su vida o su obra sean el fundamento de algunos trabajos fin de grado o fin de máster. 

Aunque, ciertamente, cada vez son más las personas que se interesan por nuestra protagonista, aunque cada vez es mayor el número de quienes transitan por el sendero, también lo es que, vuelta la vista al tramo ya recorrido, notamos la ausencia de algunas otras que lo han dejado. El último en abandonarnos ha sido José Bolado, de cuya ausencia nos enteramos hace unas pocas semanas. Nos unía el interés por conocerla mejor, y ella era el tema principal de nuestras conversaciones. Aunque coincidimos en alguna ocasión, casi todas fueron a distancia. Las primeras, allá en el verano de 2006, cuando preparaba las Obras reunidas. Recuerdo que trataron de la estancia de doña Rosario en Santander. Contrastamos nuestras informaciones sobre los escritos publicados en El Cantábrico y hablamos sobre la fecha de su marcha de Cueto. Fue entonces cuando me contó que su familia paterna era originaria de Cantabria y que unos parientes suyos habían rastreado infructuosamente el asunto de la mudanza; yo le conté lo que había averiguado al respecto. Cambió de correo, cambiamos de correo, pero el tema era el mismo. El largo proceso de preparación de Rosario de Acuña, Hipatia (1850-1923) Emoción y razón (⇑), el libro colectivo en el que ambos participamos, propició un intercambio epistolar más intenso.

Mi muy estimado José, aunque sin duda notaremos tu ausencia, creo que estarás de acuerdo conmigo en que debemos dar por finalizado este alto en el camino para volver al sendero, con más ganas aún si cabe y con la mirada puesta en lo que todavía nos queda por recorrer.




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11 septiembre

177. Estreno en el Centro Dramático Nacional


Cartel de la obra
El próximo 16 de octubre se estrenará en el Centro Dramático Nacional la obra Rosario de Acuña: Ráfagas de huracán, escrita por Asunción Bernárdez. La noticia me la regaló hace unas semanas la propia autora, sabedora de que la buena nueva sería muy bien recibida por quienes llevamos años empeñados en la tarea de recuperar y difundir el testimonio vital de esta mujer ejemplar.

Poco a poco, paso a paso, se va logrando el objetivo. Primero fue su inclusión en el Proyecto Ensayo Hispánico (⇑), iniciativa puesta en marcha en 1997 por José Luis Gómez Martínez, profesor emérito de Ensayo Hispánico en el departamento de Lenguas Románicas en la Universidad de Georgia, con el objetivo de difundir la cultura hispánica. Desde 2010 Rosario de Acuña comparte espacio con destacados pensadores de la talla de Ortega y Gasset, Octavio Paz, José Martí, Simón Bolívar o Emilio Castelar. Tres años después, en febrero de 2013, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (⇑) inauguró un portal a ella dedicado, similar al de otras significadas escritoras  del diecinueve como Concepción Arenal, Fernán Caballero, Rosalía de Castro, Emilia Pardo Bazán o Gertrudis Gómez de Avellaneda. En marzo de 2017 le llegó el turno a la Biblioteca Nacional (⇑), que la incluye en un nuevo espacio dedicado a las escritoras del siglo XIX. Poco a poco, paso a paso...

Ahora le toca el turno al Centro Dramático Nacional, cuyos responsables han incluido en la programación de la temporada 2018-19 un nuevo ciclo denominado En letra grande, con cuatro protagonistas, cuatro mujeres  «que en el pasado enriquecieron e innovaron la escena española tanto desde la escritura como desde la práctica, y que no han sido reconocidas en la historia de nuestro teatro a pesar de su indudable contribución». Cuatro obras sobre cuatro mujeres que, gracias a tan feliz iniciativa, encuentran su espacio en la propuesta elaborada por este centro de producción y creación teatral dependiente del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música. De tal suerte que Luces de bohemia, Calígula, Tres sombreros de copa o El jardín de los cerezos compartirán los escenarios del CDN con estas cuatro obras que ponen el foco en la trayectoria vital de María Teresa León Goyri,  María Lejárraga, Halma Angélico (María Francisca Clar Margarit), y Rosario de Acuña.

Los textos han sido elaborados por otras tantas mujeres, avezadas conocedoras de los escenarios, bien sea como autoras, directoras o estudiosas de las artes escénicas: Luz Arcas ha diseñado la dramaturgia y la coreografía de Una gran emoción política, inspirada en Memoria de la melancolía, autobiografía de María Teresa León; Vanessa Montfort ha escrito Firmado Lejárragaa; Yolanda García Serrano es la autora y directora de Halma... Rosario de Acuña: Ráfagas de huracán está escrito por Asunción Bernárdez, profesora del departamento de Periodismo y Nuevos Medios de la Universidad Complutense, así como directora del Instituto de Investigaciones Feministas de la citada universidad madrileña. Si a su interés por el teatro (también por el cine y la televisión) sumamos su dedicación a la investigación del pensamiento feminista y los estudios de género, no era más que una cuestión de tiempo que se topase de lleno con el testimonio vital de doña Rosario, dramaturga y combativa feminista (⇑), aunque lo fuera en otro momento histórico, bien diferente del actual. 

El resultado de ese encuentro entre Asunción y Rosario se vislumbra muy prometedor, a la luz de los indicios que ya conocemos. Empezando por el título, esas ráfagas de huracán que encabezaron un escrito (⇑) suyo de finales de mayo de 1917, exponente de una de las etapas destacadas en su biografía, probablemente la más política, la más obrerista. Tras pasar dos años en Portugal huyendo de la justicia española por el asunto de La jarca (⇑), sus ahorros prácticamente se han esfumado y padece las estrecheces a que obligan su exigua pensión de viudedad. A sus sesenta y seis años ya cumplidos forma parte de la larga nómina de necesitados y, como muchos de ellos, tiene depositadas sus esperanzas en el empuje de las organizaciones políticas de la izquierda. Cree que ha llegado el momento, la hora suprema (⇑), para entablar la batalla y no duda en desplazarse a Madrid para participar en el mitin aliadófilo que convocan las fuerzas de izquierda. Hace llamamientos a la unión y a la lucha, tanto que las autoridades efectúan dos registros en su domicilio buscando, quizás, los panfletos que llaman a secundar la huelga general revolucionaria de agosto de ese año:

Por el norte soplaba otra ola de tempestad; la empujaba el vigor de unas razas puestas en pie hacia la socialización de la tierra, la equivalencia de derechos y deberes entre las mujeres y los hombres, el acabamiento de todo poder dictatorial (responsable o no), de todas las dinastías; el grande, avasallador impulso de las ciencias positivas con su METAFÍSICA DE LA RAZÓN que ha de levantar a la especie humana a un plano superior...

Si prometedor resulta el sugerente título elegido, anuncio cierto de un enfoque interesante del personaje, no lo es menos la estructura dramática de la obra, que intuimos tras la lectura de la sinopsis: Un grupo de personas jóvenes emprenden un viaje para hacer un documental sobre Rosario de Acuña, una de tantas mujeres librepensadoras y radicales perdidas en la historia de nuestro país y de nuestro teatro. En este viaje, nuestros personajes se llevan consigo sus vidas e inquietudes, que no son tan distintas de las que vivió la autora a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, ya que la libertad para pensar y expresar lo que sentimos sigue siendo uno de los grandes desafíos de las sociedades actuales. La pasión de Rosario de Acuña por la razón, por la libertad y por cambiar la vida es explicada en esta obra a través de su condición de escritora infatigable, masona, montañera, empresaria, autora y directora de teatro, poeta o pedagoga. Todo lo quiso cambiar la autora en una España de desmemoria, que la olvidó a ella como a tantas otras creadoras y pensadoras. Ahora, sin embargo, es buen momento para la presencia que es siempre el teatro.

Toda una declaración de intenciones que presagia una mirada más cercana y actualizada de nuestra protagonista; que vaticina diálogos sugerentes entre generaciones, entre el presente  y el ayer olvidado; que presagia una fuerte sacudida a la capa de neblina con la que esa España de la desmemoria cubrió el testimonio vital de nuestra protagonista. En suma, un paso más en la tarea colectiva de recuperación del testimonio vital de doña Rosario de Acuña Villanueva a la que, sin duda, también contribuirá el cuaderno pedagógico que, acerca de las cuatro obras incluidas en el ciclo En letra grande, ha elaborado Concha Largo, coordinadora de actividades educativas del CDN; así como el resto de actividades paralelas que han programado los responsables del Centro.

Poco a poco, paso a paso...





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Rosario de Acuña y Villanueva. VIDA y OBRA (⇑)

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